El despoblamiento rural, la precarización y la pérdida de conocimiento mapuche son algunas de las preocupaciones que motivaron a Camilia Méndez, coordinadora de Taiñ Rütran, a crear este proyecto que permitirá formar a diez jóvenes mapuche en el oficio propio de la orfebrería durante seis meses en Loncoche, cerrando en octubre con dos exposiciones abiertas a la comunidad. Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, ámbito regional de financiamiento, convocatoria 2026.
Por Morín Ortiz.
Camila Méndez es orfebre y tallerista independiente. Sostiene su práctica sobre tres pilares: la creación artística mediante el rütran, la mediación cultural y la revitalización de saberes. Durante la última década ha habitado el Wallmapu reencontrándose con sus raíces mapuche, primero en territorio lafkenche para luego asentarse en Loncoche, donde desarrolló este proyecto que sintetiza ese recorrido y abre una oportunidad concreta de fortalecer su rol como rütrafe y formadora en colectivo.
El sábado 11 de abril el fogón de la ruka del Pueblo Emprendedor de Ñuble dio inicio a este taller recibiendo con alimentos mapuche a las personas que serán parte de este proceso de aprendizaje. Su ngen ruka, Fernalisa Caniullan, aceptó junto a su agrupación apoyar este proyecto “estamos para hacer memoria y para dejar huella. Es tiempo de que dejemos huellas positivas porque en algún momento vamos a ser kuifikeche, personas mayores”.
Los talleres se desarrollarán en dos espacios físicos: la sede de la comunidad de Juan Blas Aburto Ñimin, ubicada en el sector norte rural de Loncoche y la ruka municipal de la Oficina de Asuntos Indígenas de la comuna. Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, ámbito regional de financiamiento, convocatoria 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
En la apertura, se hizo presente el lonko Espeledón Aburto Molfinqueo del Lof Niguén, quien compartió la importancia de “asumir que como jóvenes mapuche no sabemos todo y desde ahí debemos recuperar el conocimiento”. Estamos viviendo tiempos difíciles para la juventud y este taller hace mucho sentido porque invita a la familia, a respetarnos, a conversar, a compartir”.
Agregando que “este trabajo es muy bonito y gratificante para el territorio. Hay que darle esa importancia, no hay que tomarlo como algo que alguien viene de afuera a enseñarnos: nosotros somos una sola sangre, kiñe mollfün kom, que haga sentido eso, escuchar, respetar y aprender”.
Uno de los estudiantes es Daniel Ortiz Rivera, quien no creció en el mapuche mongen, es decir, en una vida mapuche, pero fue cerca de los veinte años que comenzó a buscarla. En este taller “veo la oportunidad de acercarme más a mis raíces, de darle una forma material a este relato que es nuestra historia como pueblo, a nuestra historia como familia y mía personal”.
El equipo de trabajo del proyecto “Taiñ rütran: actividades formativas en platería mapuche, memoria y territorio para jóvenes de Loncoche” está compuesto por Camila Méndez Pérez como coordinadora y tallerista; Daniel Carreño Cheuquepan como orfebre tallerista; Juan Painecura Antinao como investigador y rütrafe formador; Víctor Sandoval Llaupe como mediador artístico-cultural, Morín Ortiz Herrera como periodista y Gonzalo Vargas como realizador audiovisual.
Víctor Sandoval Llaupe, revitalizador del mapudungun y mediador cultural de este proyecto, será el encargado de transmitir al público los conocimientos que surjan de este taller en la exposición de sus resultados. Sobre la violencia en entornos educacionales, señala que “son contínuas las crisis en educación, pero este proyecto contribuye a poder palpar lo que se crea, sentir el logro de las creaciones, interiorizar el oficio y así darle un camino a esa energía que tienen los wechekeche -jóvenes- principalmente porque necesitan experiencias más vívidas”.
Por último, la rütrafe Camila Méndez enfatizó que en este taller las personas no solo aprenderán la técnica sino también el valor simbólico de las prendas, y que se creará a partir de la memoria o desmemoria familiar. Es una invitación a “abrir el corazón a nuestra historia, a preguntarnos ¿qué portaba mi abuela o qué no portaba? eso también hay que sacarlo”. Por otro lado, incentivó el quehacer desde sus posibilidades económicas: “el oficio ayuda a poner el pan en la mesa si se trabaja con perseverancia”.
Los resultados y parte del proceso serán compartidos en dos exhibiciones abiertas a la comunidad en el mes de octubre: en el Liceo Politécnico de Loncoche y en la Biblioteca Municipal de Loncoche. Por otro lado, se compartirá contenido en las plataformas de la Radio Municipal de Loncoche que tiene cobertura a través de tres radioemisoras: Radio Loncoche, Radio Universal y Radio Ritmo de Lanco y sus canales de streaming por redes sociales.






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